Al parecer, la primera vez que se usó para referirse a los fans del anime y el manga, fue en 1983. Entre sí, esos fans usaban la palabra otaku (お宅) como sustituto respetuoso de tú y ese hecho llamó la atención de un periodista, quien empezó a usarla para nombrar a los miembros de ese grupo. Sin embargo, fue en 1989 que la palabra alcanzó renombre tras el incidente de Tsutomu Miyazaki: un asesino serial cuyas víctimas fueron niñas entre cuatro y siete años de edad. Durante las investigaciones se descubrió que Miyazaki poseía una nutrida colección de pornografía infantil y que, además, era un gran aficionado al anime y al manga. De hecho, siguió consumiéndolos en prisión, hasta el día en que fue ejecutado. Por esta razón, los medios de comunicación lo llamaron el Asesino Otaku.
Naturalmente, este incidente puso a la sociedad japonesa a la defensiva y los otaku fueron objeto de suspicacia. Se les tildó de pervertidos, sospechosos, inmaduros, incapaces de relacionarse, etcétera. No puede decirse que esas características sean la mejor carta de presentación, pero tampoco puede negarse que esa imagen persiste, de uno u otro modo, en el imaginario colectivo.
¿Ven anime? ¿Leen manga? ¿Coleccionan figuras? ¿Hacen cosplay? ¿Escriben fanfics o dibujan? ¿Escriben reseñas? ¿Toman clases de japonés? Bien. Todas éstas (y otras) son conductas que asociamos a ser otaku y todas ellas hablan de una pasión que quizá raya en lo obsesivo, cuya característica más sobresaliente es la especificidad. 
Esta interpretación comunitaria de lo otaku (ya no hablemos de personas sino de cualidades) es bastante interesante porque, de alguna manera, es como si se regresara al origen. De alguna manera, otaku (お宅) se refiere a lo privado, a la casa en que uno vive, lo que uno es.
Ser un otaku está mejor relacionado con expandir lo íntimo con otros y construir una comunidad en torno a ello. Tenemos pruebas de esto: los grupos de otaku se organizan para ver y discutir anime, comparten sus fanfics y doujinshi por Internet, se reúnen en eventos, conciertos y concursos, hacen pasarelas de cosplay, o (como acá, en RetornoAnime), unimos esfuerzos para informar y debatir críticamente.
Si me preguntan a mi que es lo que pienso de ellos sólo podría decir que son un grupo social como cualquier otro, no son raros, tal ves un poco ridículos dependiendo de que tan maduro sea, sólo son persona con gustos como todos nosotros y no por que se trate de una cultura totalmente diferente es raro o se necesita denigrar a las personas que les gusta.